Una lista subjetiva de los mejores escritores peruanos

1.Mario Vargas Llosa – Después de que decidió apoyar a Keiko Fujimori en las elecciones presidenciales de 2021, y tras sus incursiones en la política, donde abusó de su autoridad como escritor, decidí que "nunca más" leería sus libros.
Felizmente, hasta ese momento los leí todos, salvo el último. Sin duda alguna, es el mejor escritor peruano, uno de los mejores a nivel mundial. Su dominio del idioma es incomparable, la precisión de sus palabras, que parece un juego de niños, es inimitable.
La Conversación en La Catedral me parece pesada, Pantaleón y las visitadoras se salva apenas. La segunda parte de El sueño del celta resulta algo forzada. No he leído su última novela. Todas las demás son postres exquisitos. El día en que la inteligencia artificial logre imitar su estilo, será una fiesta para los amantes de la literatura.
2.Jaime Bayly – El mejor escritor peruano moderno. Aunque se burla de todo y de todos, incluso del mismo Vargas Llosa, sigue fiel a su sueño y ambición de ser un maestro de la palabra. Con una mezcla de elegancia y sarcasmo, cada tanto lanzando un guiño, nos cuenta todo lo que nos atrae, sin juzgar. Al igual que MVL, su habilidad para tratar temas diversos sin arrogancia ni ingenuidad es sorprendente. Desde su casa tropical en Florida, sigue siendo el comentarista más prolífico de su país. Le perdono su tendencia a escribir sobre sexo vulgar, asesinatos, padres que abandonan, hijos mimados, chantajes emocionales y todo tipo de bajezas humanas. Lo amo.
3.José María Arguedas – Conozco varios fragmentos de Los ríos profundos de memoria. Es un libro magistral donde, a cada paso, te late el corazón al descubrir lugares que conoces bien, donde puedes ir en cualquier momento, pero que al mismo tiempo son inalcanzables, atrapados en el tiempo de hace 80 años. Es el más completo testimonio de lo que era la sierra peruana, cómo evolucionó y por qué es como es ahora.
El zorro de arriba y el zorro de abajo es exactamente eso: a veces sumergido en las tumbas que ni quieres entender, para de repente volar a lo más alto del arte escrito, donde su autor pinta con confianza retratos de las peores canallas que parecen unos tíos joviales.
Se le agradece a JMA la traducción de Los dioses y hombres de Huarochirí y algunos poemas quechuas, rescatando pedazo por pedazo ese mundo aparte. Aparentemente era un trabajo que le costó bastante salud porque a menudo lo juzgaba sin sentido.
4.Karina Pacheco – Excelente, y no solo por ser cusqueña. Sus temas están bien estudiados, con testimonios difíciles y detallados sobre años de pobreza, terror y abismos entre clases sociales que nosotros, los europeos (por ahora) igualitarios, ni nos imaginamos. Son temas del pasado que explican el presente. En la literatura peruana falta este nivel de detalle. Es con Karina que realmente se aprende el alma del país, sin drama, nostalgia ni exaltación, sino metódicamente.
5.Santiago Roncagliolo – En otra categoría que los dos primeros grandes. Más relajado, por lo que a veces pasa por el tema demasiado rápido, lo que lo hace superficial. Con tramas originales y contemporáneas, su prosa es fluida, aunque en ocasiones su discurso se vuelve tan obvio que es difícil mantenerse cautivado. La cuarta espada, El príncipe de los caimanes y El accidente son sus mejores libros. Su trabajo sigue avanzando. Queremos leer más de él.
6.Rafael Dumett – A veces, un solo libro es la obra de tu vida... Al principio me decepcionó que muchos de los hechos, tradiciones y prácticas fueran pura imaginación. Pero mientras más te sumerges en el mundo de El espía del Inca, menos quieres salir de allí. Por suerte, es un libro grueso, con trama tras trama desarrollándose como la mejor película de acción. Un libro exquisito, testimonio de gran imaginación, cariño por la civilización que originó en esas tierras montañosas, y maestría en el uso del idioma. Cuando uno disfruta lo que está haciendo, y lo hace con un alto nivel de profesionalismo, eso se nota.
7.Guillermo Thorndike, El caso Banchero – Por el olor al mar, las vistas de Chimbote, las ambiciones de un hombre y la gran industria pesquera peruana. Es uno de los pocos libros que no viajan, para que no se pierdan.
8.Porfirio Meneses Lazo, Cuentos – Para los que quieren ponerse en los zapatos de los quechuahablantes. Cuentos sobre amor que requiere renunciar a sí mismo, policías medio corruptos pero vulnerables como humanos, distancias y vacíos de los interminables cerros, quieta atracción física, motivación, y la capacidad del hombre de cambiar su vida. La traducción francesa de César Itier, a quien me gustaría conocer algún día, es un chef-d'œuvre, superando el propio texto de Meneses. Sin embargo, eso es otro testigo del mundo quechua. Después de reducirlo a diálogos cotidianos, pasamos al otro extremo, intentando darle un aire barroco.
9.Julio Ramón Ribeyro – Sí, traté de leerlo, al igual que a Palma y algunos clásicos más. El mundo, el Perú y la flexibilidad del idioma han evolucionado tanto que, aunque con algunas espinas interesantes, su obra me parece insípida.